
Los diez años…
Hace un año que comenzamos con que este celebrábamos los diez años desde que salimos del colegio, al comienzo cuando lo decían solo pensaba que heavy, el medio carrete, pero un día se me vino a la cabeza el motivo, raro, haber salido del colegio hace diez años, en verdad exquisito, diez años y seguir viviendo una vida la raja, sentirme cero vieja y no cachar donde metí esos 3650 días…
Gueno… llegó el día, chistoso, nervios, me fui a comprar ropa en la mañana, todo el style del mundo para ese día, me recorrí patronato buscando esos jenas, para mis zapatillas de box y mi polera q anda por ahí… una tarde de relajo, pensando que la noche sería extensa, comencé a pintarme los ojos (onda lesparti) y pensaba en lo gracioso que era arreglarme tanto para esta ocasión, o sea, en mi etapa escolar no hubo un solo día en que cambiara minutos de sueño por minutos de belleza, cero pintura, cero cepillo de pelo y por suerte todos los días había que ir disfrazado de lo mismo… pero ahora era distinto, había que estar guapa, flaca, mostrar el nuevo look, ahí caché que los años no habían pasado en vano.
Me pasó a buscar mi amiga casi, nos sonreímos y lo primero que nos preguntamos fue si estábamos guapas, si, afirmativo, todo ok… prendimos un cigarro y partimos.
No sabíamos como irnos, hace diez años ambas vivíamos cerca de la cordillera y hoy veníamos desde el centro, además de nosotros, también había cambiado todo cerca del colegio. Todo el tiempo especulamos sobre la situación, íbamos nerviosas, pensando si nos daría frío.
Caminamos hasta el lugar, entramos como el primer día de prekinder, juntitas como si viniéramos con la mamá, con nervios, todo el resto de los niños nos miraba, de arriba abajo, viene la niña nueva…. Minutos de silencio, segundos en que el tiempo se paralizó, solo nosotras avanzábamos, ni siquiera había un ruido, sus caras sin movimiento…. hasta encontrar a los mismos de siempre, esos que ya sabían como estaba, volvió todo el movimiento, las risas, el encanto, las niñas de pre kinder se quisieron quedar y se despidieron de la mamá.
La regla de la noche era no preguntar ¿en qué estás?, así que al comienzo fueron puros abrazos y miradas directo a los ojos, -que gusto verte!!-. También hubo sorpresas, algunos que se habían borrado del directorio, otros que con más gusto del que me habría imaginado llegaron a abrazarme y también algunos que con más gusto del que hubiera imaginado yo partí a abrazar.
Toneles de cerveza, mesones de choripanes y empanadas… maravilloso
Partimos a la comida, extraña sorpresa cuando vimos los mesones como de matrimonio, o sea eso si que era pa celebrar 10 años, pero parece que no de nosotros, finalmente nadie se sentó, o bueno sólo los primeros cinco minutos, pero éramos 130 lolitos dando vueltas de una mesa en otra, parándonos y abrazándonos, ensayando pasos de baile ayudados a esa hora por las varias cervezas del aperitivo y el vino de la comida, todavía seguía apareciendo gente que no había visto, seguían las sorpresas. En verdad no se si la gente se sentó, si sé que yo no me senté, todos me parecían hermosos, abrazables, nos juntamos los de siempre y comenzamos a ir a buscar de a uno a los que eran de nuestro curso, mi curso desde tercero básico, de a poco fueron llegando, fue un momento glorioso… ahí sentados los personajes de caricatura, el que quería ser presidente, la matea, el pianista, los bakanes, los pernos, todos éramos iguales ahora, todos felices de vernos.
Ya pero musho abrazo y poco baile, ya se me movían las zapatillitas solas, así que partí a la pista, con el nene que después de tener toda la personalidad del mundo ahora se ponía vergonzoso… poco a poco, pero bien poco a poco la gente dejó de hablar y comenzó a bailar, terminamos todos en la pista, comenzaron las medallas, las luces se veían borrosas y las expresiones de amor eran cada vez más apasionadas… insisto, éramos los mismos de siempre.
Como en un recreo en el ghetto aparecieron los coqueteos y las parejas de siempre, algunas no se soltaron en toda la noche, algunas ya no podían ni mirarse porque “la vida los había puesto del otro lado del camino”… y algunas desaparecieron sin dejar rastro… una de ellas ganó el trofeo, la historia la supe después porque esa noche no volvieron para contarla, él casado, ella soltera, ex de toda una vida, primeros en todo uno en la vida del otro, ella dijo algo gracioso, él le contestó, ella fue a buscar un vodka y él la siguió, sonrisas de él , miradas de ambos, risas de ella, -ya po si eres casado-… -no sabes lo que dicen de los hombres casados?- dice él… 10 punto menos.
Ella vuelve a la pista, él furioso y risueño aparece al lado de ella, - Tengo que conversar contigo-, - Qué?- dice ella-, no escucho?, sonríe se da media vuelta y vuelve al baile-. Él la sigue, insiste y salen juntos del lugar, nadie los vio y ambos saben, ambos ríen en el camino, se pierden donde todo había comenzado… con conciencia a ratos del cuadro más surrealista de todos... ellos en medio de la sala de música, luego atrás de la sala de arte, frente a la inspectoría…siempre en silencio, siempre como niños de cuarto medio…hasta que luego de algunos minutos u horas (nunca lo sabrán) escucharon unas risas y con susto salieron corriendo semi desnudos como adultos de 27, el broche de oro…correr desnudos por el patio del colegio.
Ella vuelve y retoma el baile, él desaparece en la oscuridad del lugar.
Al día siguiente ya habían egresado de cuarto medio… silencio, tal vez por otros diez años
Hace un año que comenzamos con que este celebrábamos los diez años desde que salimos del colegio, al comienzo cuando lo decían solo pensaba que heavy, el medio carrete, pero un día se me vino a la cabeza el motivo, raro, haber salido del colegio hace diez años, en verdad exquisito, diez años y seguir viviendo una vida la raja, sentirme cero vieja y no cachar donde metí esos 3650 días…
Gueno… llegó el día, chistoso, nervios, me fui a comprar ropa en la mañana, todo el style del mundo para ese día, me recorrí patronato buscando esos jenas, para mis zapatillas de box y mi polera q anda por ahí… una tarde de relajo, pensando que la noche sería extensa, comencé a pintarme los ojos (onda lesparti) y pensaba en lo gracioso que era arreglarme tanto para esta ocasión, o sea, en mi etapa escolar no hubo un solo día en que cambiara minutos de sueño por minutos de belleza, cero pintura, cero cepillo de pelo y por suerte todos los días había que ir disfrazado de lo mismo… pero ahora era distinto, había que estar guapa, flaca, mostrar el nuevo look, ahí caché que los años no habían pasado en vano.
Me pasó a buscar mi amiga casi, nos sonreímos y lo primero que nos preguntamos fue si estábamos guapas, si, afirmativo, todo ok… prendimos un cigarro y partimos.
No sabíamos como irnos, hace diez años ambas vivíamos cerca de la cordillera y hoy veníamos desde el centro, además de nosotros, también había cambiado todo cerca del colegio. Todo el tiempo especulamos sobre la situación, íbamos nerviosas, pensando si nos daría frío.
Caminamos hasta el lugar, entramos como el primer día de prekinder, juntitas como si viniéramos con la mamá, con nervios, todo el resto de los niños nos miraba, de arriba abajo, viene la niña nueva…. Minutos de silencio, segundos en que el tiempo se paralizó, solo nosotras avanzábamos, ni siquiera había un ruido, sus caras sin movimiento…. hasta encontrar a los mismos de siempre, esos que ya sabían como estaba, volvió todo el movimiento, las risas, el encanto, las niñas de pre kinder se quisieron quedar y se despidieron de la mamá.
La regla de la noche era no preguntar ¿en qué estás?, así que al comienzo fueron puros abrazos y miradas directo a los ojos, -que gusto verte!!-. También hubo sorpresas, algunos que se habían borrado del directorio, otros que con más gusto del que me habría imaginado llegaron a abrazarme y también algunos que con más gusto del que hubiera imaginado yo partí a abrazar.
Toneles de cerveza, mesones de choripanes y empanadas… maravilloso
Partimos a la comida, extraña sorpresa cuando vimos los mesones como de matrimonio, o sea eso si que era pa celebrar 10 años, pero parece que no de nosotros, finalmente nadie se sentó, o bueno sólo los primeros cinco minutos, pero éramos 130 lolitos dando vueltas de una mesa en otra, parándonos y abrazándonos, ensayando pasos de baile ayudados a esa hora por las varias cervezas del aperitivo y el vino de la comida, todavía seguía apareciendo gente que no había visto, seguían las sorpresas. En verdad no se si la gente se sentó, si sé que yo no me senté, todos me parecían hermosos, abrazables, nos juntamos los de siempre y comenzamos a ir a buscar de a uno a los que eran de nuestro curso, mi curso desde tercero básico, de a poco fueron llegando, fue un momento glorioso… ahí sentados los personajes de caricatura, el que quería ser presidente, la matea, el pianista, los bakanes, los pernos, todos éramos iguales ahora, todos felices de vernos.
Ya pero musho abrazo y poco baile, ya se me movían las zapatillitas solas, así que partí a la pista, con el nene que después de tener toda la personalidad del mundo ahora se ponía vergonzoso… poco a poco, pero bien poco a poco la gente dejó de hablar y comenzó a bailar, terminamos todos en la pista, comenzaron las medallas, las luces se veían borrosas y las expresiones de amor eran cada vez más apasionadas… insisto, éramos los mismos de siempre.
Como en un recreo en el ghetto aparecieron los coqueteos y las parejas de siempre, algunas no se soltaron en toda la noche, algunas ya no podían ni mirarse porque “la vida los había puesto del otro lado del camino”… y algunas desaparecieron sin dejar rastro… una de ellas ganó el trofeo, la historia la supe después porque esa noche no volvieron para contarla, él casado, ella soltera, ex de toda una vida, primeros en todo uno en la vida del otro, ella dijo algo gracioso, él le contestó, ella fue a buscar un vodka y él la siguió, sonrisas de él , miradas de ambos, risas de ella, -ya po si eres casado-… -no sabes lo que dicen de los hombres casados?- dice él… 10 punto menos.
Ella vuelve a la pista, él furioso y risueño aparece al lado de ella, - Tengo que conversar contigo-, - Qué?- dice ella-, no escucho?, sonríe se da media vuelta y vuelve al baile-. Él la sigue, insiste y salen juntos del lugar, nadie los vio y ambos saben, ambos ríen en el camino, se pierden donde todo había comenzado… con conciencia a ratos del cuadro más surrealista de todos... ellos en medio de la sala de música, luego atrás de la sala de arte, frente a la inspectoría…siempre en silencio, siempre como niños de cuarto medio…hasta que luego de algunos minutos u horas (nunca lo sabrán) escucharon unas risas y con susto salieron corriendo semi desnudos como adultos de 27, el broche de oro…correr desnudos por el patio del colegio.
Ella vuelve y retoma el baile, él desaparece en la oscuridad del lugar.
Al día siguiente ya habían egresado de cuarto medio… silencio, tal vez por otros diez años
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