lunes, 7 de mayo de 2007



Oda a Daniela


Esa vulgar levedad que tenemos las personas, eso de que hasta lo más doloroso y lo más aterrador al fin y al cabo siempre se supera… esa fantástica y a la vez insensible capacidad que tenemos de sobreponernos, de quedar sólo con la marca de la herida pero sin el llanto… la herida cerrada… cómo? cómo es posible que pueda vivir su vida sin esto?, cómo puedo seguir funcionando sin eso??

Todos a favor de la resiliencia, de la fortaleza, de la superación, del levantarse y caminar… y por qué no escucho por ninguna parte el grito furioso que reivindica el dolor, NO ES POSIBLE SEGUIR!! , no es posible que vivir signifique seguir…impensable, increíble, desolador… cómo puedo irme a dormir y dejarte ahí, trescientos metros bajo tierra, como puedo despertar mañana sabiendo que sigues ahí abajo y que ya no es vida contigo, sino sin ti, me derrumba la desechabilidad... me derrumba

Cómo puedo incluso volver a sentir máxima felicidad y luego máximo dolor y volver a sentarme en el café a conversar sobre esa misma desolación...Esto de la adaptación me confunde… lo más infame de todo es que sigo pensando que por suerte somos así.

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